Y de repente en su cabezita las ideas que ella tenía comenzaron a enredarse tanto tanto, que colapsó en un llanto desconcertante e inevitable. Una ventana, metafórica y literalmente hablando, la calmó, respiró y sonrió.
¡ Qué tanto alboroto por algo tan insignificante pero tan vital ! Un Sábado por la tarde, en el que no apreció el resplandor del sol, ni la intensidad de cualquier nubosidad. Ni sintió el frío rasgar a su puerta.
domingo, 28 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
Subjetividad
Recuerdo que una vez me han dicho,
que la alegría no era un buen aliado de la expresión
quiero decir, que las palabras se hacen notar mucho más fácil
cuando se necesitan exteriorizarlas.
Me encuentro bajo la circunstancia de no encontrar
como transformar todas mis sensaciones subjetivas,
en acciones que demuestren lo interior,
sin ser obvias, y sin causar algun tipo de paralización ante estas.
Pero lograste en mí, que emociones olvidadas
colisionaran entre sí, y originaran una felicidad anteriormente ficticia.
Un sin fin de sonrisas, de agradables y delicadas sonrisas.
que la alegría no era un buen aliado de la expresión
quiero decir, que las palabras se hacen notar mucho más fácil
cuando se necesitan exteriorizarlas.
Me encuentro bajo la circunstancia de no encontrar
como transformar todas mis sensaciones subjetivas,
en acciones que demuestren lo interior,
sin ser obvias, y sin causar algun tipo de paralización ante estas.
Pero lograste en mí, que emociones olvidadas
colisionaran entre sí, y originaran una felicidad anteriormente ficticia.
Un sin fin de sonrisas, de agradables y delicadas sonrisas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)